¿Por qué sigo escribiendo en máquina de escribir en pleno siglo XXI?

La respuesta corta: por mis güevos y porque puedo y quiero. Punto alv.
Pero si quieres más detalles, entonces, hablemos de guerra (chiste local).

Nací, literalmente, en el siglo y milenio pasado. Formo parte de la poderosísima generación X. Somos unos pinches terreneitors. Somos a prueba de ansiedad causada por la adicción —pendeja— al celular y demás aplicaciones. Tenemos el privilegio de saber qué es, en verdad, estar aburrido, no las mamadas de ahora. Cultivamos y acrecentamos la paciencia. Resiliencia es la palabra que, en mi opinión, define a esta generación. Tuvimos que aprender solos, tuvimos que aprender a ser pragmáticos. TENEMOS CAPACIDAD DE RETENCIÓN, ATENCIÓN Y COMPRENSIÓN MÁS ALLÁ DE LOS 10 SEGUNDOS QUE DICTA EL ALGORITMO EN TURNO, cosa que muchos weyes de hoy día, no solo no pueden hacer. Son incapaces, en el sentido estricto de la palabra, de llevarlo a cabo.
Y no lo digo yo. Hay ingente cantidad de información —lloriqueos— al respecto en línea. Somos artífices de la planeación, creación, implementación, puesta a punto y arreglo de toooda la tecnología que hoy hace sufrir a los “entendidos”… Somos la última generación que nació, creció y vivió varios años de forma análoga.

Pero esta entrada no trata de los X ni de esa gloriosa época. Pero es necesario algo de contexto. En este caso, el tema que nos ocupa no puede, ni debe, ser abordado In Media Res. Pero tampoco es menester pasarse de verga y hacer un King. El contexto es la salsa, no la puta carne. Hay que dosificarla.

Entonces, ¿por qué? Para mí, porque la tecnología análoga funciona. Una máquina de escribir realiza la función para la que fue construida: escribir. Lo mismo pudiera decirse de la escritura a mano. Y para mí, funciona. Si hubiera alguna forma de hacer que lo que escribo a mano o en la máquina pudiera ser publicado en internet, la usaría. Pero, un momento... Eso ya existe. Se llama computadora, OCR, fotografía digital.

En mi opinión, un documento escrito a mano o en máquina de escribir, además de poderlo tocar, sentir, oler, etc.; según yo, está "vivo". Tiene "alma". Existe. Lo escrito en computadora, celular, etc., no digo que no exista. También lo puedo ver, pero no lo puedo tocar, sentir, oler. En lo que a mí respecta, no tiene alma, no está "vivo".

Este escrito, con todas sus imperfecciones en el tipeado, la cinta, el papel, la tecla que estampa su forma, es lo que le da carácter a este documento. En la computadora, sí, es perfecto. De una forma artificial. Eso no quiere decir que esté peleado con la tecnología. Con la digital, quiero decir. Mi problema es con la tecnología que te entume el cerebro y te pudre el alma; y de alguna manera, te quita todo lo que por derecho y millones de años de evolución, no solo te pertenece como ser humano: te define como tal. El detalle ahora será encontrar el equilibrio entre esos dos mundos. Y para mí, es escribir en análogo, pasarlo por OCR y colgarlo en el blog.

Mexican way, modafakas.

 

La culpable.