Cronos

Cronos llegó a mi puerta, entró, se acomodó y se despatarró; ahí, en ese justo momento.

-¿Qué haces aquí? -le espeté-. Este lugar es mio y no tengo tiempo que perder.
-No puedes perder lo que no es tuyo -me respondió con la voz más suave y melodiosa que he escuchado jamás-. El tiempo es mío. TODO. Sólo te lo presto...
-¡Vete de mi vida! -exclamé.
-Es imposible. Estoy en todos lados a la misma vez. Yo SI tengo todo el tiempo del mundo...

 

Todos los derechos reservados.