En mi experiencia, los escritores necesitamos (además de "oficio", por supuesto") recorrer el mundo sobre los hombros de gigantes, para que seamos capaces de ver el panorama completo y no perder la humildad cuando sentimos que hemos escrito "lo mejor de lo mejor, lo nunca antes visto". En mi caso, fue coadyuvado por Charles Bukowski, en donde ambos caminamos hacia un horizonte llamado "Javier Pedroza".
Quién es catalogado por los norteamericanos como "el último escritor maldito", se une a mi lista de influencias literarias. En ella anidan nombres como el de Tom Clancy, Stephen King y Dan Brown, por poner algunos ejemplos, cuyas obras nos hacen viajar en avión, en primera clase; no así Bukowski, quien nos hace transitar a través de un camino sin asfaltar, en un auto subcompacto, viejo, con olor a rancio, y teniendo que detenernos en cada tienda de conveniencia a comprar cervezas, cigarrillos y de paso, preguntar por los servicios profesionales de las señoritas de moral relajada.
Sí. Es un verdadero choque cultural, en más de un sentido de la palabra, descubrir cómo se pueden construir historias con los elementos más sucios, viscerales y miserables; para al final, llegar al mismo destino que los demás, pero tomando "la ruta panorámica".
El primer libro que leí de Bukowski fue "Máquina de Follar". Lo que me llamó la atención fue el título. Después de leer la sinopsis, decidí darle una oportunidad y comencé a leerlo. En mi imaginación, pretendí saber a qué se refería el termino "realidad sucia". Cuan equivocado estaba. No fui capaz de comprender el estilo Bukowskiano ni el significado de su prosa. Dejé esa lectura muy pronto y continué.
Pasaron meses hasta que me topé con otro de sus libros. En esta ocasión se trató de "Música de Cañerías" . No entendí la conexión de los relatos que me mostraron, por lo que hice lo mismo que con el anterior.
Así pasó más tiempo. Hasta que me encontró "Mis Mujeres".
Esta obra, a pesar de ser netamente "Bukowski siendo Bukowski", se reveló ante mi como una bocanada de aire fresco. Se me hicieron súper interesantes sus historias, en donde relata las peripecias que pasó al lado de varias de las mujeres a las que amó... o que sólo tuvo ocasión de llevarlas a la cama -a saber-. Este manuscrito fue el que en realidad hizo darme cuenta de la importancia del autor, mas allá de en la obra estadounidense del pasado siglo XX, en la mía, con su "poesía oscura" y la "realidad sucia". Esa es, en su totalidad, la razón por la cual las obras de Javier Pedroza han visto la luz. De alguna manera, Heinrich Karl Bukowski Jr es el abuelo literario de Pedroza, pues éste bebe literal y metafóricamente hablando- de sus historias y hace suyas, a la mexicana, la realidad sucia y la poesía oscura de aquél, dando como resultado una extraña amalgama Kafkiana, aderezada con algo de Camus y algunas pizcas de Diógenes, en cantidades adecuadas para darle sabor y no "salar" el platillo final.
La realidad es que no sé cuanto tiempo más leeré sus obras o en que porcentaje gracias a él, se desarrolle mi escritura en una vertiente u otra. Empero, sé con exactitud que Charles Bukowski, es el último hito en mi evolución como escritor.
Nos vemos del otro lado, maestro. Yo llevo las cervezas. Tú pon las "mujeres".