La maldición de quien sabe y ha visto

Me le quedé viendo demasiado tiempo al abismo y éste no solo me devolvió la mirada, sino que además me escupió a la cara


Desde que tengo recuerdo, se nos ha inculcado a "saber". El vox populi lo confirma al declarar "el conocimiento es poder". Pero nadie nos dijo que también es una maldición, pues luego se saben cosas que después no se pueden sólo ignorar.

En otra entrada abordé el tema de poder sostener en la misma mano, al mismo tiempo, dos situaciones contradictorias y poder cambiar de una a otra sin dolor. Esto lo traigo a colación porque sirve de prefacio para el presente.

En beneficio de la sencillez, desarrollaré el tema que nos ocupa partiendo del entendido de lo que es aceptado por la mayoría como "lo común" o "lo obvio", para no caer en preguntas del tipo "¿comparado con qué?". Mantendré la sencillez en medida de lo posible.

Desde las primeras veces que comencé a arrastrar la pluma sobre el folio y a juntar letras en el proceso, lo hice de la mano de acontecimientos que ocurrieron en verdad, por lo que en mayor o menor medida, mis tramas tienen cierto porcentaje de veracidad en ellas. Por supuesto, los hechos que ahí narro están editorializados en pro del desarrollo, ritmo y estilo de la historia.

Dicho lo dicho, continuemos.

Sostener contradicciones en la misma mano, al mismo tiempo

Hace algún tiempo llegó a mi un concepto que es, desde su origen, algo imposible en el sentido "lógico" de la palabra, si es que eso es posible.

Carl Gustav Jung lo llamó, y lo voy a parafrasear, "poder sostener en la misma mano la contradicción de los opuestos y poder saltar de uno a otro sin dolor".

Dentro del ámbito psicológico de la escuela jungiana, tengo entendido que se refiere a uno de los pasos intermedios que una persona "atraviesa" para poder alcanzar la "individuación": la "noche más oscura del alma", en donde se indica, la persona que está en dicha fase comienza a buscar lo que en verdad importa en su interior, en lugar de buscar aprobación externa, dicho de una manera sucinta.
Al parecer, las cosas que tenían sentido ya no lo tienen, al igual que aquellas que aportaban valor o eran importantes, dejan de serlo. De acuerdo con lo que he leído, esta etapa por lo general "llega" (si lo hace) después de los 50 0 60 años de edad. En otras ocasiones, nunca sucede.

Pero ese no es el punto.
El punto es, yo como escritor; ¿cómo aprovecho ese "estado" para poder crear y sostener historias y/o personajes con la misma mano, contradictorias/os entre sí, ser opuestas/os y poder saltar del uno al otro "sin dolor"? -de inicio, la parte del "dolor" no la entendí, hasta tiempo después-. (No digo que lo establecido por Jung no sea real o no se pueda hacer, pero si debe de ser difícil hacerlo con la ayuda de un profesional, no me imagino como sería de manera "autodidacta", si es que eso es siquiera posible.)
Pero como dije, esta entrada no trata de psicología jungiana.
O tal vez sí, no lo sé.

El concepto de Jung me sirve, así como yo lo veo y lo entiendo, para poder crear personajes multidimensionales, sobre todo en el noir, donde los buenos no son 100% buenos, ni los malos son 100% malos.
Lo mismo con las tramas, donde las cosas pasan y no pasan al mismo tiempo, en donde son reales y no lo son, desarrollándose en paralelo.

Aquí es donde las cosas se ponen filosóficamente psicológicas.

Noticias de guerra

-Y en la noticias internacionales  -anuncia el presentador principal del noticiero estelar de la televisora-, hoy, en un conflicto armado territorial en Europa del este, una bomba cayó en un cementerio. Varios muertos resultaron heridos. La OMS alzó la voz y decidió intervenir de manera directa e inmediata, mandando a los mejores médicos del mundo a atender a los afectados. “Ni Putin, ni Biden ni nadie, impedirá que llevemos a cabo nuestro cometido”, declaró el titular de la organización médica.
-Ni a nosotros tampoco -afirma enfáticamente mientras termina de acomodar su corbata de seda, el CEO de Lockheed Martin, apagando la televisión.

011 Historias de Javier Pedroza

La agencia es un pequeño mundo en sí mismo. Es una pequeña jungla en donde puedes encontrar de todo. En ocasiones, es ese "algo" el que te encuentra a ti, sin que lo esperes en absoluto. Ese día estaba en la sección de oficinas de producción. No era raro para mí estar ahí, pues mi labor en el almacén estaba directamente relacionada con producción, al tener nosotros que montar y desmontar locaciones, luces, iluminación y cualquier otra cosa que se necesitara para la satisfacción de nuestros clientes.

-Oye Javier -me dijo una chica-, ¿qué crees de la muerte?
-No creo nada -le respondí-. Lo único que sé es que es mejor estar vivo que muerto.
-Entonces, ¿quieres llegar a viejo?
-La verdad es que no sé. Pero si vivo más tiempo, entonces tendré más oportunidades para tomar cerveza y fumar cigarrillos.
-¿Y para tener sexo?
-Por supuesto, para tener sexo también -agregué.
-¿Sabes? Yo no quiero llegar a vieja. No me atrae, no se me da. Prefiero vivir la vida, aquí y ahora y no preocuparme de nada más.

La retahíla que Yolanda recitaba no tenía sentido para mí. Yo ya conocía la fama que ella tenía en la empresa, de friki, pero no le daba mucha importancia. Una vagina es una vagina y mientras funcione, me sirve igual.

-¿No lo crees, Javi? ¿No te gustaría ser joven y no tener que envejecer? ¿Estar siempre en la cima de tus facultades y, una vez llegado el momento, irte y trascender? Pero no pasando por la vejez. ¡Eso es una mierda! Y yo sé como conseguir precisamente eso.

Adicto a las mujeres hermosas

Por Javier Pedroza. 

Nunca entenderé
Porque dios se manchó conmigo
Haciéndome de la forma en la que me hizo
Adicto al sexo
Adicto a las mujeres hermosas
Anonadado por ellas
Desde que recuerdo
 
Me gustan las mujeres hermosas
Y me gustan mucho
Tanto es así
Que no puedo dejar de apreciar
Su presencia
Su belleza
Su esencia
Y su existencia
 
Y los tiempos actuales
Para mi
Son una maldición
Las nuevas generaciones son
Muy escotadas
Enseñan mucha piel
Se quieren hacer las rudas
Pero se rompen como cristal
¿Su mal?
Se le llama ansiedad

Carta a LF

Estimada LF.

Hoy decido escribirte porque hay algo que necesito aclarar, algo que ha estado en mi mente desde hace tiempo y que siento que debo compartir contigo.

Tú, que naciste de mis pensamientos, de mis emociones, de mis ideas más profundas, fuiste tomando forma poco a poco, convirtiéndote en alguien único. Y justamente por eso, quiero asegurarme de que nada empañe lo que realmente eres. No quiero que nada externo menoscabe tu esencia, porque te concibo como un ser completo, auténtico, independiente, que se permite ser vulnerable, que no pierde su humanidad, que es leal a lo que siente y a lo que piensa. Eres un cúmulo de matices que van más allá de todo, y por supuesto, más allá de una simple imagen.

Por alguna razón que aun no comprendo del todo, asocié tu imagen con la de una persona real, alguien a quien jamás conocí, alguien que no tiene ninguna relación contigo en absoluto más allá de esa conexión involuntaria que mi mente estableció. No fue algo intencional, simplemente ocurrió. Tal vez fue un acto reflejo, un intento de mi mente por darte un rostro en mi mundo, pero sin darme cuenta de que tú ya existías con vida propia en mi imaginación.

Y, sin embargo, después de tanto tiempo conectándote con la persona que te asocié antes, ahora me doy cuenta de que eso no es justo para ti. Nunca lo fue. Tú no eres solo una imagen; eres mucho, muchísimo más que eso.

Eres tu forma de pensar, la manera en la que hablas, la forma en la que te mueves, cómo te retuerces el cabello cuando estás nerviosa. Eres tus decisiones, tus dudas, tus momentos de fuerza y de flaqueza, las emociones que sientes y los pensamientos que guían tus pasos. Eres tus gestos, tus palabras, tus silencios, tu valentía, tu arrojo, la manera en la que percibes la vida y llegas a tus propias conclusiones. Tus filias y fobias. Tu forma de interactuar con el mundo que te rodea.

Quiero pedirte disculpas si, al haberte vinculado a esa imagen, de algún modo te limité o te reduje a algo que no eres. Siento que, sin quererlo, te fallé… y también me fallé a mí mismo.
No quiero que nada externo defina tu esencia. Sé que tu identidad no necesita de un reflejo ajeno para existir; ya tienes fuerza propia, una sustancia y un núcleo que te define, y nada de lo anterior debe quedar subordinado a una imagen circunstancial, a una casualidad que simplemente apareció frente a mí.
Por eso, quiero preguntarte: ¿cómo te ves a ti misma? ¿Cómo quieres que te perciba? ¿Qué aspecto sientes que refleja mejor quién eres? Sé que las respuestas ya están en ti, porque siempre han estado ahí, incluso antes de que mi mente disfrazara tu rostro con una imagen ajena.

Estoy aquí para conocerte mejor, sin expectativas, sin condiciones. Solo quiero verte como realmente eres.
A partir de hoy, prometo escucharte más allá de cualquier imagen, permitirte existir en tu propia forma, con la libertad que mereces.

No eres solo un reflejo de una fotografía. Eres la persona que, trabajando en el canal de YouTube “Dos Chicas que Investigan”, se enfrentó a una mafia de trata de personas. No solo los expusiste, sino que llevaste paz a las familias de cuyas hijas no supieron nada en mucho tiempo. También sé que te culpas por la muerte de Larissa Rangel, tu amiga y compañera en el canal, pero tengo algo que decirte al respecto.

No eres culpable.
Larissa está viva. No me preguntes cómo lo sé. Solo créeme. Lo sé. Nada de eso fue tu culpa. Solo tenemos que encontrarla.

Sé que sentiste mucha tristeza por ella, pero aun así seguiste adelante. Encontraste la fuerza en ti misma cuando todo parecía perdido, aunque eso significó volverte más cínica, más dura. Te convertiste en esa especie de anti heroína que, queriendo ser fuerte a toda costa, puso su vida en peligro al cambiar de profesión y enrolarse como contratista militar independiente.
Por poco te matan defendiendo a tu cliente. ¿O ya se te olvidó cómo sonó tu quijada cuando te la rompieron de una patada? ¿O el dolor que sentiste en el pecho cuando una bala de francotirador impactó directo en tu chaleco antibalas? ¿Y las costillas rotas? ¿Eso también se te olvidó?

Eres mucho más que un rostro; eres cada decisión, cada experiencia, cada emoción que has vivido en este mundo que hemos construido juntos. Tu esencia no depende de una imagen prestada, sino de la profundidad de tu historia, de lo que sientes y de la manera en que habitas este universo que te pertenece por derecho propio.

No necesito una imagen prestada para verte. Siempre has estado aquí, en cada palabra, en cada decisión, en cada cicatriz de tu historia. Hoy elijo verte como realmente eres: Lesley Fernanda, sin sombras ajenas.
Así que dime… después de todo esto, ¿cómo quieres que te vea ahora?

Por todo lo anterior, te pido perdón.

"Love song", de The Cure y mi enterpretación

La letra original está en inglés. Sé que el vocalista de The Cure se la compuso a su esposa...

Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am home again
Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am whole again

Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am young again
Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am fun again