Me le quedé viendo demasiado tiempo al abismo y éste no solo me devolvió la mirada, sino que además me escupió a la cara
Desde que tengo recuerdo, se nos ha inculcado a "saber". El vox populi lo confirma al declarar "el conocimiento es poder". Pero nadie nos dijo que también es una maldición, pues luego se saben cosas que después no se pueden sólo ignorar.
En otra entrada abordé el tema de poder sostener en la misma mano, al mismo tiempo, dos situaciones contradictorias y poder cambiar de una a otra sin dolor. Esto lo traigo a colación porque sirve de prefacio para el presente.
En beneficio de la sencillez, desarrollaré el tema que nos ocupa partiendo del entendido de lo que es aceptado por la mayoría como "lo común" o "lo obvio", para no caer en preguntas del tipo "¿comparado con qué?". Mantendré la sencillez en medida de lo posible.
Desde las primeras veces que comencé a arrastrar la pluma sobre el folio y a juntar letras en el proceso, lo hice de la mano de acontecimientos que ocurrieron en verdad, por lo que en mayor o menor medida, mis tramas tienen cierto porcentaje de veracidad en ellas. Por supuesto, los hechos que ahí narro están editorializados en pro del desarrollo, ritmo y estilo de la historia.
Dicho lo dicho, continuemos.
Sin importar lo anterior, tomé el rostro e imagen de esta chica y en ella proyecté las cualidades del personaje femenino que buscaba para mis historias. Le di permiso de ser y comportarse de la manera en la que yo jamás sería o me comportaría (aquí está "la sombra" jungiana, tratada en la entrada anterior) y la hice la protagonista, MI protagonista y continué (aquí está la parte de poder sostener en la misma mano, al mismo tiempo, dos situaciones contradictorias y poder cambiar de una a otra sin dolor) escribiendo por y para ella, sea lo que sea que esto signifique.
Con el paso del tiempo, me pasó lo que le pasa a muchos escritores: me enamoré de mi personaje; pues era como yo quería que fuese y se comportaba como yo quería que se comportase. Fue mi mujer perfecta. Mujer "perfecta" que no existe y que jamás lo hará, excepto en mi cabeza e historias.
Soñé despierto y llegué al punto de querer que ella fuera real. Me imaginé como sería caminar de la mano con ella, en un parque, con la suave brisa en la cara y la temperatura agradable de un atardecer veraniego. En mi interior, quería experimentar la sensación de poder abrazarme a ella y sentir como se movía su cuerpo al respirar, y poder escuchar los latidos de su corazón. Juré y perjuré que la amaría y la "haría feliz", y que no tendría sexo con ella: le haría el amor.
Hasta que la realidad me alcanzó y no negoció con mis expectativas, mandándolas a la lona de un certero recto a la quijada, golpe del cual nunca nos repondríamos (mis expectativas y yo.)
Comprendí que si esta chica fuera real, para comenzar; si no me odiaba, ciertamente no me haría caso de la manera en la que yo quería, en la que yo soñaba y necesitaba: pues ella sería y se comportaría de la manera en la que yo no podía hacerlo, sin importar las razones (represión de sentimientos / pensamientos en "la sombra" jungiana.) Ella ya tenía un "perfil" definido, filias y fobias, manías, desatinos y aciertos, y yo, como hombre, no cubría / cubro / cubriré ninguna de ellas. La cereza del pastel: ella no estaba enamorada de mí, lo estaba / está de alguien más. Yo ya lo sabía. Yo fui quien escribió acerca de ello.
Ergo, ella no me correspondería de ninguna manera.
Así las cosas, es cuando más sentido tiene "poder sostener en la misma mano, al mismo tiempo, dos situaciones contradictorias y poder cambiar de una a otra sin dolor": cambiar de la realidad que originó a mi personaje a la proyección que hice en ella y viceversa... sin sentir dolor.
Con esta ultima parte aún tengo conflicto, pero continuemos.
Es precisamente dicha dicotomía, la que después de este prefacio, me abre la puerta hacia lo que realmente quiero decir con este escrito: el origen de mi personaje, la "filtración" -así, entre comillas- de dichas imágenes.
No encontré las imágenes en un foro clandestino de la red profunda / oscura. Ni siquiera en un foro, como tal. De haber sido ese el caso, la "filtración" hubiera tenido sentido. Pero después de recordar un detalle, este postulado pierde fuerza con la misma intensidad con la que se desinfla un globo. Las imágenes fueron encontradas en una página web, de una empresa que se dedica a producir y/o distribuir ese tipo de material.
Paréntesis.
Las empresas, sin importar su oferta, persiguen un lucro. Es la razón por la que se crean, a menos que sean beneficencias o sin fines de lucro, pero como dije desde un inicio, mantendremos esto por la vía de "lo común y lo obvio". Y, ¿cómo hace una empresa para obtener ese lucro? Poniéndolo de forma muy sucinta, creando confianza con sus clientes. Si tu producto como empresa es bueno y tienes la confianza del mercado, este será comprado por tus consumidores. No estamos descubriendo el hilo negro ni el agua tibia. Ahora, en cualquier giro empresarial -excepto el ilegal-, una empresa se preocupa de cumplir con las estipulaciones y diferentes leyes locales, regionales y nacionales del país en donde se encuentra; más aún de la naturaleza que nos ocupa (esto fue el principio de mi horror personal.)
Entonces, si dichas imágenes fueron encontradas en la página de internet de una empresa, ¿que hacían ahí, para empezar? Si la empresa en cuestión es respetuosa de las leyes a las que tenga que cernirse, no publicaría esas imágenes ni ninguna otra sin una razón o una especie de salvoconducto, pues, dentro del horizonte empresarial, nadie necesita demandas por intrusión a la intimidad o por infringir derechos de autor... derechos de autor...
Entonces, ¿qué características en específico tenían las imágenes que nos ocupan para estar publicadas en una web empresarial? Es tan simple que no lo vi, o mejor dicho, no lo quise ver: están publicadas ahí porque pagaron los derechos de autor / publicación / explotación de un producto determinado -las imágenes- durante un tiempo establecido.
Y lo mismo hacen las compañías editoriales, las plataformas de streaming, etc., etc., etc.
Entonces, no es necesario ser genio para saber cual es el resultado de la suma de uno mas uno: la "filtración" nunca existió como tal. El material fue exhibido producto de una transacción comercial entre el creador y el distribuidor...
Hablaré del elefante en la habitación, muy a mi pesar (pasar de una a otra situación sin dolor, ¿recuerdas?): la chica nunca fue una amateur a quien le robaron / filtraron material. Era una profesional dentro de la industria del entretenimiento para adultos, a quien le pagaron por un producto a distribuir de la mano de una empresa.
Nunca hubo una damisela en desgracia.
Hubo una profesional que obtuvo un lucro por su trabajo.
La maldición de quien sabe y ha visto.
La imposibilidad de des-saber y des-ver lo que sucede en la realidad.
El dolor de...
El dolor.