Inteligencia natural

Clau está despierto. Su garganta como lija, cada que traga saliva siente como si deglutiera vidrio molido con rocas. Su cuerpo intenta refrescarse a las cinco de la mañana, pero es inútil. Debido a su lengua pastosa, lucha por despegarse del abrazo sofocante de su colchón desnudo. Necesita un vaso con agua, aunque sabe que no lo encontrará. A esa hora, una sinfonía de ronquidos y tos, aderezado con el berrear de un escuincle chamagoso y pringoso (a quien alguien olvidó cambiar de pañal), es su desayuno. Uno que debe compartir con otros seis cabrones que le joden la vida. 

Clau se incorpora y maldice por lo bajo al intentar recargar su colchón en la pared y en su lugar patear una botella vacía con su pie descalzo. Afina la mirada y despliega la mesa de plástico roto que encontró en el basurero, donde eventualmente se hizo con los componentes electrónicos necesarios para armar una computadora funcional. Si, toda una mierda, pero es "su" mierda. Con un poco de suerte, a veces consigue también ahí una que otra sobra para comer algo cada tres días. Dos, si tiene suerte.

Enciende la computadora y se conecta al WiFi que hackeó hace unos días. Es sorprendente que aún esté en funcionamiento. Debe encontrar un trabajo en el viejo tablón de anuncios y hacerse con algo de dinero para comer. No puede seguir ayunando por tanto tiempo, o de lo contrario comenzará a toser sangre. Otra vez. Sí, la úlcera lo tiene jodido. Aunque no tanto como los putos berridos del mocoso del pañal sucio, quién continúa con su ópera.

Los anuncios que encuentra se burlan de él desde el otro lado de la pantalla: mucho trabajo físico y poca remuneración económica. Su puta madre...

Uno de los anuncios le escupe en la cara de forma intempestiva. Clau parpadea en varias ocasiones para leer, releer y comprender lo que su febril cerebro le indica, pero su sentido común niega: un trabajo de mantenimiento lógico que paga 730 créditos.

Aweeebo... Un trabajo con paga de... ¿tres cifras?... No mames. Debe de ser una estafa o un error. Y no puede darse el lujo de que lo vuelvan a atrapar, o ahora sí lo refundirán en la celda más profunda del sistema carcelario. Sólo de recordarlo, le duele el trasero. No quiere volver a ser "la perra" de un reo.

Las sienes de Clau se abultan y le punzan al ritmo e intensidad de un martillo neumático de construcción. No le ganarán esta vacante. No de nuevo. No una con tan buena paga. Es su boleto para salir del arrabal... ¡¿Por qué nadie le ha cambiado el puto pañal a ese pinche mocoso?!

***

 El archivo se descarga a la velocidad de tortuga. Clau puede sentir como envejece en el proceso, mientras espera. Al terminar de descargarse, lo abre. Es una cacofonía de código antediluviano, con capas y capas de parches endilgados con calzador de obsoletos modelos de LLM, como Grok. Si, este código privado tiene todo el tufo rancio de Elon Musk.

Clau tiene algunos conocimientos técnicos gracias a viejos manuales, o soplos de sus colegas hackers; pero siempre de forma autodidacta, a base de prueba y error. Pero lo que tiene en frente de él, es más especializado. Se siente como arqueólogo de código e intenta comenzar a entender de que va todo eso. Indiana Jones es un pendejo, piensa.

***

El primer corte de luz llega justo antes de las primeras arcadas generadas por la úlcera que demanda alimento, antes de comenzar a vomitar sangre. ¿Dónde está la batería de respaldo? ¡¿Quién carajos tiene mi puto power bank?! ¿Por qué madre lo ocupan para cargar sus celulares y continuar viendo canales de gatitos en TikTok? ¡Sa'laverga!... Tengo que terminar el trabajo. A-ho-ra.

Nada como una peste a caca fresca, orina en pañal y talco caduco que se apodera de tus fosas nasales como incentivo para continuar trabajando a las seis de la mañana, en un día de verano en el cinturón de miseria más culero del municipio más pinche del Estado de México.

***

Después de vomitar sangre en varias ocasiones y de tener que soportar la fiebre que comienza a inundar su cuerpo, con la lengua pastosa y gusto horrible; Clau encuentra el problema. El puto Grok intentó y fracasó al querer optimizar ese código. Pues es de Musk, como no; piensa Clau. Algunas arcadas después, Clau cree que al fin terminó de revivir el viejo cacharro de código. Le sorprende que los LLM no hayan podido y él sí. Bueno, a veces pasa de esa manera. A veces todo es cuestión de recortar código como si no hubiera un mañana y regresar a lo básico. Tal vez arcaico, pero funcional. Ignoró más alarmas de depuración que dedos en sus extremidades. Clau sólo quiere aliviar la úlcera que lo tiene jodido.

***

Justo al medio día, el trajín de la calle cesa como por arte de magia. Nadie tiene las ganas ni el valor de continuar haciendo lo que sea que hacía ante el embate sin piedad del calor, que cuál ángel vengador, se apresta a blandir y descargar su guadaña en contra de los impíos que osen desafiarlo. En ese lugar a esa hora, se abren las puertas del infierno y se declara inaugurada esa sucursal del averno en la Tierra.

Pero eso no le importa a Clau. No debe parar. No puede parar, si es que aspira a entregar el trabajo a tiempo.

***

Tan apestoso como cosaco resacoso, Clau termina las modificaciones del archivo. Todo es cuestión de subirlo y esperar las confirmaciones pertinentes. Cuando termina de hacerlo, en la pantalla aparece el inequívoco mensaje de validación. Opus 4 de Anthropic hace bailar en la pantalla cinco puntos en forma de círculo. Pero algo parece no estar bien. El proceso tarda más tiempo que el de costumbre. ¿Y si el LLM se da cuenta de que el código es una estafa y es inoperante debido a todas las modificaciones realizadas? No, no, no. No puede ser. No puede volver a degradar su cuerpo en la cárcel en pos de continuar respirando un día más. El ano se le frunce, sólo al recordar la última vez. Operación completada con éxito, acusa Opus 4. Créditos por ser depositados... Clau relaja la raja y respira, semi aliviado, cortesía del calor... ¿Pero que demonios?... Anomalía detectada, muestra Opus 4. Archivo marcado para revisión profunda por Mythos, de Anthropic...
No mames, no mames, ¡No mames!, piensa Clau. ¿Que no fue Mythos el LLM al que los expertos coinciden en calificar como el modelo más peligroso jamás programado, por haber encontrado ingentes cantidades de vulnerabilidades zero day en todos los sistemas operativos en solo minutos? Los del subreddit de sistemas dicen que es un hijo de perra, y si te señala, valiste verga. Pero… ¿qué es lo que dice en pantalla? No apague su equipo, usuario; lee Clau. Si lo hace, será tomado como la comisión de un delito clase 7 y las fuerzas del orden estarán en su geolocalización en segundos. Su dirección IP es...
Ahora solo falta que se interrumpa el suministro eléctrico, se reprocha Clau a si mismo. Otra vez... Puta madre.

***

Revisión superada con éxito, es el mensaje de Mythos en la pantalla. Gracias por su colaboración y que pase un hermoso día. Sus créditos serán depositados al momento.

Clau apaga la computadora y se dispone a comprar algo para comer y beber. No se percata en los tres puntos rojos que tiene a la altura del corazón y otro más en la frente.

A dos cuadras de ahí, sobre la azotea, un hombre con un rifle recibe por radio la orden de abortar. Guarda su arma, con desgano. Alguien más se hará cargo de Clau.

 

Obra derivada de la original "Inteligencia Natural", de Ibnussabel. Leela haciendo click aquí.